miércoles, 28 de enero de 2015

El y ella

Se conocieron como lo hacen las personas de esta época, él le llevaba 10 años a ella. Desde el primer día la plática fue casual, muchos lo llamarían un interrogatorio, ellos lo llamaban irse conociendo, a ella le atraía algo de el, el no podía dejar de admirar su belleza.

El solía llamarla, ella le enviaba un mensaje de texto cada que pensaba en el, ella soñaba con conocerlo, el no tenía el dinero para estar con ella.

El se enojo con ella, ella pidió disculpas, y el contacto que tenían comenzó a ser escaso hasta que de la nada el destino los separo.

Pero ¿quién mueve los hilos del destino? ¿Quién junta y separa gente a diestra y siniestra? 

Se buscaron nuevamente, la ausencia de ella le preocupo a él, de nuevo se pusieron en contacto, ella sonreía al verlo, él contemplaba su belleza, las mismas circunstancias que hicieron que ella desapareciera los separó nuevamente y él nunca lo entendió.

Y así entre cortos y escazos contactos eran dichosos, él se mudó de ciudad, ella le siguio el rastro, pero cometió un error, al tratar de pasar por desapercibida dejó rastros de su estadía y con esto el de nuevo la encontró.

La comunicación fue fluida de nuevo, ella y el hablaban diario, ella lo consolaba y él en la distancia la quería.

Nuevamente el destino hizo de las suyas y eso que debía estar oculto salió a la luz, ella tenía un gran secreto y el lo descubrió, le pasaron muchas cosas por la mente y al reclamarle, ella no lo pudo negar, este gran secreto rompió con la creciente relación.

Pasaron tiempo sin saber el uno del otro, ella lo añoraba y para él ella no estaba más en su radar, pero el destino les tenía una jugada más, se volvieron a encontrar y ella confesó que desde el otro lado del monitor lo espiaba, veía cada una de sus fotos y se imaginaba estando con el siempre sonriendo, el se quedó sin habla, pero así como se encontraron, así se alejaron y paso tiempo para un nuevo reencuentro.

El solía pensar en ella, ella solía pensar como sería su vida con el, se volvieron a buscar y nuevamente las cosas inconclusas salieron a la luz, ella había cambiado, no era para nada la chica que el suponía conocer, las pláticas hasta largas horas de la noche regresaron y con ello nervios y planes sobre estar juntos, verdaderamente juntos por primera vez.

Y así sucedió, la vida y el destino les dieron la oportunidad de verse, el contaba con el dinero para costear tal viaje, ella contaba con el tiempo.

A un día de verse ella se mostraba intranquila, para el este era un camino familiar, a ella se le cortaba la respiración, el no sentía nervio alguno o eso quiso creer, faltaba poco para verse, el comenzó a sudar, a temblar, a fumar como desesperado y a sonreír como idiota.

Ella llego y en ese momento el se quedo pasmado, la espera había terminado, mientras ella emocionada lo abrazaba y besaba, el permaneció estático, ¿es real esto? Se preguntó, claro que es real chico, platicaron sobre familia y trabajo, el le tocaba la pierna mientras ella se incomodaba, tomaron el camión a su destino, ambos descansaron y de la emoción estaban exhaustos. Llegaron a su destino, ninguno sabía como complacer a su acompañante, así que ella lo llevó a un lugar acogedor en donde comieron y platicaron, terminada la comida, deambularon por la ciudad, a ella le dio frio, el se quitó la chaqueta y se la puso, se sentaron en un jardín y hablaron sobre la experiencia de ese día, era mejor de lo que habían esperado.

Regresaron a casa, el escogio los asientos, se sentaron y ahí el la abrazó, la estrechó con todo el cariño que le tenía y se tomaron de la mano, una rara sensación recorrió el cuerpo de ambos.

Llegaron a la estación y cada quien se fue por su lado con la promesa de volverlo a repetir. El no dejaba de pensar en ella, estaba con amigos y aún así ella no salía de su mente, se había enamorado.

Se comunicaban diario, se hacían presentes en la vida del otro con imagenes y canciones, una historia de amor que apenas comenzaba, el decidió tener un detalle con ella, el primero de muchos, lamentablemente el no la conocía, así que opto por adivinar y que bien le salió esa jugada, ella al recibir ese regalo no creía lo que sus ojos veían, ahi estaba ese chico alimentandole su más grande adicción.

Venía el fin de año y las palabras de amor brotaban de el muy rápido, ella se tomaba su tiempo, pero no quería decir que no lo sentía, el nuevamente le compró un detalle el cual llego pasado fin de año, ella nuevamente se emociono y no sabía que decir o que hacer con tales muestras de afecto y amor.

Pero como en toda su relación hubo alejamiento, un día el la buscó seguía como desde el primer día que la vió y bromeo con ella sobre como la trataba, ella seria como suele ser cuando se aleja, le hizo un comentario, este comentario le dolió a el, pero para no mostrar dicho dolor, siguió haciendo lo que mejor hacía, hacerla reír.

Como ya les he dicho el destino tiene formas raras de actuar y tanto el como ella se volvieron a separar, pero esta vez no es como las demás, en esta ocasión los sentimientos son más fuertes, el ha leido el dolor que sale de ella, ella ha leído el sufrimiento que nace de el.

El con el paso de los días se ha dado cuenta de algo, que esta bien y que todo saldra bien, se ha dado cuenta del inmenso amor que le tiene a ella, ya que entendió que el amor, el verdadero amor no duele.

Ella lo extraña y le gustaría estar con el, el la ama y solo quiere verla feliz y sabe que si el no puede brindarle esa felicidad llegara alguien más que le pueda dar lo que el no tiene dentro de si mismo para ella.

La vida ha seguido para los 2, ella moldea a los lideres del futuro, el administra una empresa, el la piensa todo el día, extraña todo de ella y ella... Bueno ¿quien diablos sabe lo que piense ella?





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