jueves, 29 de enero de 2015

Una sorpresa

Había llegado como todas las tardes a casa siempre puntual, abrió la puerta y la vio a ella, la abrazo y la beso con todo el amor que le tiene, acababan de contraer matrimonio así que aún les faltaba terminar de decorar la casa.

- ¿Que tal tu día luz de mis ojos? Preguntó él
- Excelente cielo, me dieron el puesto que te había contado.
- Te lo dije amor, solo es cuestión de confianza, yo se que eres muy capaz respondió él sintiendo orgullo y alegría por su esposa
- y ¿tú cielo? ¿cómo te fue?
- De maravilla, cerré el contrato con la plaza, les vamos a proveer todo a partir del siguiente mes, será algo pesado pero al final podré llevarte a Firenze tal y cómo siempre has deseado.
-Cielo ¿es en serio? Grito ella de felicidad, lo abrazó y lo beso hasta cansarse
- Hey sin magullar que vivo de mi rostro bromeó él
- Yo te mallugo si quiero, por algo me casé contigo replicó ella mientras le apretaba las mejillas.

Siguieron platicando y haciendo planes para comprar los muebles faltantes, estaban emocionados el uno por el otro, el matrimonio estaba comenzando de la mejor manera, y ellos lo sabían.

- Cielo te tengo una sorpresa comento ella - pero necesito que cierres los ojos

Él cerró los ojos tal y como se lo pidió ella, le pasó una caja envuelta con un moño, desesperado quitó el moño y abrió la caja, dentro de ella había una prueba de embarazo positiva.

- ¿Es esto lo que me estoy imaginando? Preguntó él
- Si cielo asintió ella - vamos a ser papás.

Él se levantó de la mesa de un salto y la beso con todas sus fuerzas, a partir de ese momento, él no dejo que ella hiciera esfuerzo alguno, le pedía que le avisara si necesitaba algo, ella como toda mujer intentaba ayudar en casa, pero el se rehusaba.

Todas las noches, no importaba que tan cansado estuviera, llegaba a ayudar en casa y por la noche besaba a su esposa y platicaba con su hijo no nacido, le contaba sobre su día, sobre cómo se sentía al saber que sería su padre, le emocionaba tenerlo en sus brazos, ella sonreía al ver a su esposo hacer eso, y aunque se molestaba porque no la dejaba hacer nada, entendía la preocupación de su marido.

Un día llego el temprano a casa y vio a su esposa con tremendo dolor, no tardó en cargarla y llevarla al hospital de urgencia, parece ser que el bebé también estaba ansioso por conocer a sus padres, se paso varios semáforos en rojo, llego al hospital e ingresaron a ella lo más pronto posible, retomó en ese momento un espantoso hábito que había dejado tiempo atrás, se paseaba como loco en la sala de espera, el doctor llego y habló con el

- Sr tengo que hablar con usted dijo el doctor
- Por favor dígame que pasa respondió el
- No son buenas noticias, su bebé... Su esposa

Un grito en la noche lo hace despertar, un escalofrío le recorre el cuerpo, se lleva las manos al rostro, no sabe que paso, pero no puede volver a conciliar el sueño

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